E t i q u e t a s



Autoidentificarse puede ser un ejercicio liberador que nos ayuda a encontrar pertenencia y comunidad, entre muchas otras cosas. Pero si ese ejercicio nos encierra y nos limita  pienso que se convierte en una etiqueta que nos usa, que sirve al sistema para identificarnos más fácilmente y así ponernos en un espacarate de exhibición. Las etiquetas nos convierten en un producto conveniente. 


Tras muchos años de experiencias fallidas, amores enormes, pasiones contradictorias y hasta de poner en riesgo mi propia vida en búsquedas dentro de callejones sin salida llegué a algunas conclusiones. No quiero ningún molde que me presenta la sociedad de mi niñez ni la actual ni la futura. No los necesito para hacer lo que amo. No necesitas autodefinirte desde las etiquetas que existen para sentir placer y amar. Una experiencia puede ser algo tan hermoso como eso, una experiencia. Un encuentro erótico entre dos personas conscientes, si es con cuidado, y sin importar lo efímero que sea, puede ser algo hermoso en nuestro camino de exploración. Cada experiencia nos construye y destruye un poco a la vez. No necesitamos ponernos ninguna etiqueta para vivir nuestras vidas. Si no lo queremos. De muestra un botón _____  Un hombre que tiene sexo con otro hombre y siente placer, no necesita SER gay o cargar con una etiqueta homosexual sin fecha de expiración. Puede disfrutar de la experiencia y ya. Puede continuar con esas experiencias y ya. No tiene que caer el peso del mundo sobre sus hombros. No tiene una responsabilidad implícita de transformarse. Autoidentificarte debería ser un acto individual consciente y liberador, no una etiqueta que te asigna la sociedad a su gusto y antojo. Una o varias experiencias se viven e idealmente se disfrutan. Puedes ESTAR gay, o bisexual pero no serlo por el resto de tu vida. Mi libertad radica en explorar cómo expreso mi amor en diferentes circunstancias, espacios y momentos de mi vida. 


Hoy en día practicamos el nombrar, el nombrarnos, como un acto de poder que somete en vez de hacer como un acto de poder que libera. YO PUEDO. Ese estilo de poder.  El punto es poder tener la libertad de explorar cómo expreso mi amor, cómo dejo que me amen y en qué formas puedo amar. Sin ataduras esperando al final de la experiencia, sin co dependencias pero sí con cuidado y con cariño.


Para vivir mis experiencias, que no encajan en esta sociedad, siempre sentí un miedo ahí susurrando en mi oído pero también la presión de tener que ser algo diferente después cuando siempre había sido yo mismo. Sólo estaba viviendo mi vida. ¿Alguna vez te sentiste así?¿Cómo creamos culturas donde nuestras experiencias fluyan sin opresión pero con el mayor respeto por las y los demás?


Amar libremente no es inalcanzable pero a la vez es un horizonte que nos da la oportunidad de explorar, compartir y aprender para así crear mundos con cariño y que eventualmente reemplacen los sistemas que hemos construido asentados en tanto sufrimiento.  


Comentarios